martes, 13 de enero de 2009

Nota del… ¿autor?

Esto no lo escribe una gran figura de la publicidad. No lo ha escrito un catedrático, ni siquiera un creativo de dilatada experiencia en cuentas multinacionales. De hecho podríamos considerar que mi experiencia, sin “nombre” ni currículum de grandes agencias y premios detrás, es muy limitada como para dar una opinión autorizada al respecto (¿autor no viene de autoridad?).

Este "manual" surge de la necesidad de un creativo anónimo por hacer, para los demás y para sí, más eficaz y atractivo su trabajo, asegurándose de paso su pervivencia en el negocio.

Hay mil libros sobre publicidad y creatividad publicitaria en español (unos quinientos de cada la última vez que consulte el ISBN). Éste se escribe desde el desconcierto y el pánico de quien se ha perdido recorriendo un camino que creía conocido. Desde un modo particular de entender nuestro trabajo: encarar y sobrevivir. Sobrevivir a un papel en blanco, a un plazo de entrega, a un mal brief, a la falta de información, a las prisas, al estrés, a la incapacidad, a la desorganización, a una noche en vela, a un día tonto, a la inactividad por falta de trabajo, a la pérdida de la confianza y de la estima, al fracaso… o al éxito fácil.

Falta de otras referencias críticas, empujada por vicios recurrentes, la creatividad aparece sospechosamente previsible y sin carisma. La ausencia de rigor en los brief, las inseguridades que obligan a preparar varias opciones, las decisiones aparentemente caprichosas de los clientes y los trabajos que no salen acaban por darte un sentido trágico de la creatividad. Un talante pesimista que vuelve todo negativo haciendo que agencia, clientes, encargos e incluso tu propio trabajo pierdan su valor y atractivo. Para un quehacer que se basa en la empatía, la implicación y el entusiasmo, este sentir suspicaz y de rechazo es fatal.

Me encontré de repente necesitado de un método de amplio espectro capaz de curarlo todo. Una guía de técnicas y procesos que abarcase desde sintetizar la información y conceptualizarla en idea creativa, hasta ganarse a las personas con quienes ha de realizarse o de quienes se ha de sacar la inversión para producirla.

Seguro que no hay nada de lo que se expondrá aquí que alguien no pensara o escribiera antes que yo. Pero hay ocasiones en que uno necesita decirse en voz alta y por escrito lo que de no saber ya, probablemente sospecha.

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